La indignación es grande y la democracia está en juego. Lo sabemos y precisamente por ello, debemos de enfrentar este episodio con mesura. El día de ayer, la clase política reclamaba a viva voz la renuncia del Presidente, y el Partido de Fuerza Popular daba un ultimátum de 24 horas. Hoy, los partidos políticos cocinan la vacancia. Este actuar es irresponsable y antidemocrático. Esta crisis debe ser enfrentada en estricta observancia de los procedimientos institucionales que nos ofrece la democracia.
El Presidente, sea quien sea, tiene el derecho y el deber de defenderse. Debe hacerlo además con la verdad y de modo oportuno. El Parlamento debe oírlo y luego de ello, respetando la Constitución y el debido proceso, tomar una determinación. Como ciudadanos, tenemos el derecho de escuchar las explicaciones del Presidente, y el deber de exigir un procedimiento democrático.
Señor Presidente, aclare usted su situación, hable con el país. Ya antes dijo que no tuvo ninguna relación y hoy ha dado otra versión. Esa avenida, la de las negaciones, ya ha sido sobradamente transitada. “No son mis ratas”, “no son mis agendas”, “no es mi letra”, etc. Se requiere evidencia de un actuar correcto.
Debemos también estar atentos a la amenaza a la institucionalidad del Tribunal Constitucional producida ayer en el Congreso, en donde los mecanismos de control político han devenido en armas de guerra, utilizadas con grosera desigualdad e injusticia.
La República peligra, y requiere un actuar claro y sin ambages, que sea mesurado y firme. A quienes creen que esto se trata de tirarse al gobierno y salir a pescar, los demócratas debemos decirles que no. Salgamos de lo banal, del espectáculo y de la especulación. No debemos permitir que quienes robaron antes y quienes roban ahora, se apoderen de nuestro país.
La República debe ser defendida. Necesitamos otra generación que se haga cargo.
Grupo Valentín Paniagua
Viernes 15 de diciembre de 2016
