
Ayer, luego de una maratónica jornada en donde pudimos escuchar a casi la totalidad de los 130 congresistas,
el gabinete Zavala obtuvo el voto de investidura de parte del Pleno del Parlamento Nacional. Fue difícil, nunca antes desde que se instauró esta exigencia constitucional, estuvo tan en duda la aprobación del primer gabinete de un nuevo gobierno. Sin embargo, la voluntad conciliadora de Fernando Zavala y sus ministros, permitió que al final, nuestra débil democracia se siga consolidando.
La sesión empezó con un discurso muy bien estructurado que buscaba conciliar y abordar la mayor parte de temas posibles. No obstante, gran parte de las fuerzas de oposición, quien sabe si por estrategia política o por real interés, señalaron que se debió decir algo sobre como la administración de Humala dejó el gobierno. Los fujimoristas incluso cruzaron la raya y llegaron a hacer acusaciones delictivas y a sostener afiebradas teorías sobre un continuismo o un pacto con una fantasmal bancada nacionalista. Felizmente para el Perú, el equipo de Zavala supo contener estas presiones y entre otros puntos, dejó en claro que no hay ni hubo alianza alguna con el gobierno anterior y que los ministros brindarán detalles de como recibieron cada sector en sus próximas presentaciones en las comisiones congresales. Así fue como el nuevo gabinete ministerial superó su primer gran obstáculo.
Hecho este recuento, toca pensar cómo nuestra frágil democracia podrá sortear los retos que generará esta relación tan tirante entre el Legislativo y el Ejecutivo. Desde el Grupo Valentín, creemos que el esfuerzo conciliador del gabinete Zavala debe ser permanente y que la oposición debe seguir lo dicho por una de sus más importantes representantes y voltear la página del proceso electoral, de una vez por todas.
Sólo así, ese Perú que queremos podrá volverse una realidad, de lo contrario seguiremos atados a la anécdota y al bochinche, alejándonos del sueño de un Perú moderno para el bicentenario
por César Ponce
